martes, 28 de abril de 2009

Sueño o realidad.

No sé porque me dan ganas de escribir en las noches, quizás sea la luna que saca todo mi lado creativo o que en el día no tengo tiempo de pensar en fantasías o mejor dicho cuentos que se esconden en mis pensamientos más profundos. Para mí son nada más que hermosos cuentos ya que nunca se podrán cumplir y por lo general siempre terminan con un bello final feliz y en la realidad cuando creo que una historia termina no es lo correcto ya que es solo el comienzo de otra historia. Y es así como comienzo otra historia que recorre los caminos de mi vida.

Al parecer este día no iba a ser igual que los demás, en el aire se sentía un aroma que no podría explicar, aunque no era desagradable, todo lo contrario ese aroma me tranquilizaba y a la vez sentía que me quería cautivar. Trate de rastrear de donde provenía ese exquisito aroma, pero era confuso, ya que aunque diera millones de pasos el olor se sentía con la misma intensidad, llegue a pensar que ese olor era de mi perfume, pero no era así. Trate de olvidarme del olor y seguir con mi día como siempre. Un minuto del día desapareció la presencia del olor, pero cada vez que me quedaba tranquila y me ponía a pensar el olor volvía, pensé que me estaba volviendo loca así que para salir de duda le pregunte a un compañero de trabajo si sentía un olor distinto, pero él me dijo que solo sentía el mismo olor de oficina de todos los días. Al decirme eso creí que era producto de mi imaginación y que tenía que tranquilizarme ya que era solo un olor que solo yo podía sentir.

De camino a casa pase por un parque muy hermoso nunca antes lo había visto, era como si de la noche a la mañana había aparecido. Decidí sentarme bajo un árbol para descansar un rato y romper la rutina. Cada minuto que pasaba debajo del árbol hacia que me relajara y me sintiera feliz… era como si el me transmitiera su armonía y bienestar. Cerré unos minutos los ojos y al abrirlos aparecí en un campo lleno de flores y árboles de colores inimaginables; al principio creí que me había quedado dormida, pero cada segundo que pasaba me daba cuenta que era real, que ese hermoso campo ya lo había visto muchas veces en mis sueños y que alguien me estaba esperando en ese lugar. Comencé a caminar por un camino de color violeta… mientras más caminaba más sentía que yo pertenecía allí. Al pasar unos arbustos encontré una casa… una familia estaba en la entrada, parecía como si estuvieran esperando a alguien, cuando estuve a unos metros de ellos un pequeño niño corrió a mi reencuentro, me abrazo y me dijo:

- Qué bueno que volviste hermanita, te extrañamos mucho. Por favor nunca más vayas a soñar mundos que no hay felicidad… ya que no queremos que al despertar no sepas cuál es tu realidad.
- Prometo que nunca más lo hare.
Ese día me di cuenta que mis sueños en realidad eran mi mundo real y mi realidad eran mis sueños y que en el mundo que vivo soy más que feliz.


Escrito por:
Javiera Sánchez E.

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