Ese día llovió como nunca antes. Tuve que cancelar todas las salidas y pensé que solo me quedaría en casa leyendo al lado de la chimenea, pero para mi sorpresa no fue así. Esa tarde me llamo Juan para ver si podría ir a visitarme, por lo de costumbre le decía que no, pero esta vez accedí. Cuando le corte el teléfono tuve la necesidad de arreglarme como si viniese mi novio.
Cuando llego me sentí muy nerviosa como si algo emocionante iba a pasar... conversamos por un largo rato, me contaba de sus viajes y sobre sus negocios, hasta que por un momento se quedo callado y mirándome fijamente... note que su mirada había cambiado y no supe que hacer más que preguntar:
- ¿Qué es lo que pasa? ¿por qué te quedaste callado?
- Es que nunca me había dado cuenta que tus ojos son los más bellos que he visto-
- A que viene eso- dije
- No lo se, sentí que debía decirlo-
Nos quedamos mirando por unos segundos...logre sentir por un momento que estábamos conectados, como si ambos supiéramos lo que pensaba y sentía el otro.
- Bueno y ... ¿tienes novio?- pregunto de una forma como si quisiera escuchar un no por respuesta y bueno para su suerte fue así.
- No, no tengo y ¿tú como vas con tu novia?-
-Pues terminamos hace dos meses, tu sabias que nuestra relación no iba para bien, ella era muy celosa y bueno tu sabes que me carga que me controlen a cada rato-
- Si lo entiendo, pero era muy linda-
- No tanto como tu-
- ¿Qué quieres decir?-
- Ok me dejare de rodeos, todo este tiempo he querido juntarme contigo ya que tenía que confesarte algo-
-Bueno dímelo ahora, ¿que pasa?-
-uf, lo que pasa es que esa supuesta novia no existió nunca-
- Y ¿Por qué mentiste en algo así?-
- Para sacarte celos... pero no funciono, tu solo me aconsejabas y yo moría de ganas de decirte la verdad y bueno la verdad es que...-
En ese momento se acerco y nos besamos de inmediato... nuestros cuerpos expulsaban todo el amor que habían tenido guardado de hace mucho tiempo. De un simple beso, terminamos al lado de la chimenea sin ropa alguna, pero sentíamos que nos cubría un manto de amor y pasión que nadie podría destruir. Su cuerpo encima del mio, sus caricias apasionadas, mi deseo porque eso nunca terminara, hacían que el momento fuera más especial del mundo... soñamos con nuestro futuro, pensamos en nuestra boda y hasta como se llamarían nuestros hijos, todo parecía un sueño o una historia de película romántica, pero lo mejor de todo es que no era así, lo que pasaba en ese momento era verdad, Juan mi amigo había pasado a ser mi pareja, mi príncipe, mi gran amor.
Hay que mirar bien a nuestro alrededor ya que quizás el amor de nuestras vidas puede estar al lado de nosotros...
Escrito por:
Javiera Sánchez E.
No hay comentarios:
Publicar un comentario