
Esa mañana me invitaste a salir y yo te dije que estaría ocupada toda la mañana hasta el medio día. Como tu no aceptas un no por respuesta me dijiste que entonces saliéramos en la noche, para no quedar mal contigo te dije que si. Esa noche lo pase muy bien, tus amigos fueron muy simpáticos, me reí como nunca. Luego me ofreciste llevarme, pero andabas un poco pasado a trago y te dije que no y yo te ofrecí llevarte. Al llegar a tu casa me pediste que te ayudara a subir las escaleras ya que no te sentías muy bien, al entrar a tu cuarto me encontré con un camino de pétalos de rosas que al llegar a tu cama decían "quieres ser mi novia". Al principio creí que era un juego, pero cuando te mire y vi que no estabas ebrio y ya te podías parar, creí lo que decía. Tu te me acercaste y me ofreciste un anillo; en ese momento lo único que quería hacer era abrazarte y decirte que si, pero tenía miedo de que fuera mentira solo un sueño.
Pasaron segundos y me di media vuelta para irme, pero antes de cruzar la puerta tu tomaste mi mano y me pediste que no me fuera y que por lo menos te diera una respuesta, al sentir tu mano junto a la mía me di cuenta de que lo que decías era verdad y te dije que si. Esa noche fue inolvidable, tus labios sabían a fresa, tu piel era suave como la seda y tu mirada tan angelical.
Al otro día en el trabajo no podía olvidar tu cuerpo junto al mio, tus labios rosando mi cuerpo, cada carisea que me hacia sentir protegida, segura de que no me harías daño y del olor a rosa que había en tu cuarto con el camino de pétalos que hizo que esta historia comenzara... Esa noche te confesé que era mi primera vez y tu me confesaste lo mismo. Todo lo que paso esa noche fue perfecto y se que nunca lo voy a olvidar, ya que perdí mi virginidad con el hombre que amo y amaré más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario