Ese día amaneció nublado, al fin se empezó a sentir el invierno... como nunca se levanto temprano y decidió salir. Recorrió las calles sin rumbo... pensando en él, en que momento lo volvería a ver. Camino, camino y camino, con solo imágenes pasando por su mente y si darse cuenta de lo que pasaba en el mundo real.
Llego a unas bancas, se sentó, pensó en todo lo que pudo hacer antes de dejarlo ver, pero ya era tarde, sonrió a si misma, agacho la cabeza... al levantarla sus ojos brillaron, su corazón palpito mil por hora, no lo podía creer, ¡era él, solo él caminado cerca de ella!, se levanto, la vio, entre sonrisas coquetas se acercaba a ella, la miro a los ojos y la abrazo como nunca lo había hecho. Se sintió aliviada, tranquila, feliz y completamente enamorada, se miraron a los ojos sin alejarse, sus labios se acercaban cada vez a los de ella, y su corazón latía como jamas lo pensó, sus labios se juntaron y de ahí jamas se separaron.
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