que no había nadie; me di muchas vueltas por el resiento y cuando por quinta vez pasaba por el recibidor lo vi, ahí sentado muy tranquilo y cuando me vio una sonrisa Salio de su rostro, pero del mío nada, no supe que hacer así que solo lo salude y me aleje del lugar.Los días pasaban y ya nada era lo mismo, no conversábamos, ni nos mirábamos y cuando nos cruzábamos por pasillos solo podíamos sacar de nuestros rostros una sonrisa dudosa y con muchas preguntas ¿qué paso?, ¿Qué es lo que esta pensando? Si le hablo ¿estará bien?...
Seguían pasando los días y la única palabra que salía de nuestros labios cuando nos veíamos era:
-hola
Cuatro silabas, una palabra.
Cada día me pregunto ¿Qué es lo que me pasa? Acaso tengo miedo de cometer algún error o quizás de lastimar a alguien, pero si no le hablo cada segundo me lastimo yo.
En estos momentos solo me quedan los hermosos recuerdos que tuve con él.
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